
“Nos han dominado más por el engaño que por la fuerza”. La dominación es el arte del engaño, toda la dominación descansa en “hacernos creer”.
Nos hacen creer que el mundo es como es, y que no se puede cambiar. Que las luchas revolucionarias son veleidades de muchachos. Que no luchar es sensatez. Que las batallas están desligadas.
Que la solución a las contrariedades de un barrio, un liceo, un hospital, que la delincuencia, no tienen relación con la gestión del gobierno,. Que cada asunto nace y muere en su ámbito, que no influye, ni es influido.
Aplican el perdón y olvido, pensiones asistenciales, de exonerados políticos. Vivir en Paz para este gobierno significa recibe tu incentivo y olvida el pasado.
Nos hacen creer que lo subalterno es lo principal, y así evitan que discutamos los asuntos trascendentes.
Que si el cambio del binominal, LEGE, AUGE y así sumamos y sumamos distracciones. Un pueblo tiene la grandeza de los temas que discute, y de la forma como los discute. Un pueblo culto, grande, analiza su entorno, su inmediatez, desde la grandeza de lo universal. No sacrifica la estrategia por lo táctico. Más aprecia las soluciones de las causas, que los paliativos a los efectos, prima un cambio de estructuras. No se deja confundir con “pan para hoy, hambre para mañana”.
La izquierda chilena tiene una causa pendiente y es la batalla ideológica, el destino de un país se decide desde las trincheras de ideas. De allí la importancia de los temas que se discuten, debemos debatir lo fundamental, aturdirse con temas subalternos es poner en peligro el futuro del país.
Hoy gran parte de la izquierda se plantea el tema eleccionario y la participación en ellas para captar cuotas de poder
¿Pero, es un problema principal, o es en este momento un distractor?
El tema palidece frente a la importancia que tiene una discusión política de fondo entre la izquierda, la imperante necesidad de un partido revolucionario, educar y crear poder popular entorno a un proyecto único de izquierda (pero esta izquierda con apellido -- Revolucionaria) hoy los grandes problemas de la clase trabajadora no se resuelven en las urnas de votaciones y la construcción de un partido o fuerza revolucionaria tampoco. Esto, no por que las elecciones no puedan ser un medio viable de construcción, mas bien por que no hay una real alternativa de izquierda que represente esas ideas y mucho menos a la clase.
Hoy los candidatos hablan de reformas económicas, reformas a la constitución, nadie plantea cambio del sistema capitalista a uno socialista, esta no se discute , dando por sentadas modificaciones que nos conducirían a más capitalismo, y nunca al Socialismo.
Absurdo pensar para la izquierda real, que el tema eleccionario, es más importante que la marcha de construcción de un partido revolucionario, que la formación de vanguardia que son las que finalmente marcarán el destino del país.
No hay razón para posponer esa discusión y abocarnos a debatir cuál es la tactica que nos conducirá al Socialismo, cuáles serán los cambios que nos hacen avanzar, y cuáles los cambios que nos hacen retroceder, las consecuencias de las concesiones al capitalismo.
De esta argumentación saldrá fortalecida la izquierda, y las elecciones , ahí si, podrá ser protagonista.
¡Discutamos lo importante, lo demás puede esperar!
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